DESDE NEUQUÉN.- Thiago Tirante atraviesa el mejor momento de su carrera. A los 25 años, el platense ocupa el puesto 52° del ranking ATP y durante 2026 terminó de instalarse en otro nivel del circuito. Su primera convocatoria a la Copa Davis llegó en febrero, en Busan, y desde entonces acumuló victorias frente a jugadores Top 10 y protagonizó uno de los grandes golpes de la temporada: derrotó a Novak Djokovic en el Masters 1000 de Cincinnati.

Los resultados permiten encontrar rápidamente un antes y un después. Sin embargo, desde su equipo de trabajo prefieren hablar de una transformación mucho más progresiva. Antonio Couvert, segundo entrenador de Tirante y uno de los hombres que lo acompaña desde hace dos años, sostiene que la principal explicación no está solamente en algún ajuste técnico o táctico, sino en una maduración que empezó a manifestarse especialmente desde lo mental.

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“El salto se fue dando de a poco, a partir de una maduración mental. Thiago siempre tuvo el potencial para hacer lo que está haciendo hoy, pero algunos jugadores maduran antes y otros necesitan un proceso”, explicó Couvert en diálogo con LA GACETA durante la serie de Copa Davis entre Argentina y Turquía en Neuquén.

Aprender a convivir con la frustración

Para Couvert, una parte importante de ese proceso comenzó a consolidarse hacia finales de la temporada pasada. Tirante consiguió encontrar mayor tranquilidad dentro de la cancha y algunos buenos resultados empezaron a alimentar una confianza que luego trasladó a escenarios cada vez más exigentes.

“Ha mejorado muchísimo en la parte mental. Expresa cuando está bien y también cuando las cosas no le salen, pero avanzó mucho para mantener la calma y la tranquilidad cuando aparece la frustración”, sostuvo.

La cuestión no es menor en un deporte en el que incluso los mejores jugadores conviven permanentemente con el error. Un mal game, una oportunidad de quiebre desperdiciada o algunos minutos de desconexión pueden alterar por completo un partido. Por eso, Couvert considera que uno de los grandes progresos de Tirante está precisamente en su reacción ante esos momentos.

“La tolerancia a la frustración es fundamental en el tenis porque es un deporte donde hay muchos errores. Mantenerte calmo cuando tu juego no sale es clave y creo que en eso ha mejorado bastante”, remarcó.

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Dos armas que marcan diferencias

A esa evolución mental se suman características que Tirante posee desde hace tiempo y que ahora consigue explotar con mayor regularidad. Couvert señala particularmente dos: el servicio y la derecha.

“Es un jugador muy explosivo. Tiene un gran saque y una gran derecha, y sabe explotar muy bien esas dos armas dentro de la cancha”, describió. Son justamente los golpes que más llaman la atención al observarlo desde cerca, especialmente por la velocidad que consigue imprimirles. “Cuando está bien y juega a su nivel, tanto el saque como la derecha llaman mucho la atención”, agregó.

Pero detrás de esa evolución existe una estructura mucho más amplia. Couvert integra el equipo encabezado por Miguel Pastura, entrenador principal de Tirante, y explica que el trabajo cotidiano de un jugador profesional excede ampliamente lo que ocurre durante un entrenamiento.

“Nosotros viajamos prácticamente todo el año con ellos y hacemos un poco de todo. Además de ayudarlos en la parte técnica y táctica, hay un acompañamiento constante. Cuando viajás es prácticamente un trabajo de 24 horas”, explicó.

Preparadores físicos, médicos, nutricionistas y profesionales especializados en el aspecto mental completan un equipo que intenta encontrar pequeños márgenes de crecimiento en cada área.

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Couvert y una nueva generación

El trabajo de Couvert tampoco se limita a Tirante. Después de haber jugado al tenis durante gran parte de su vida, inició su carrera como entrenador y actualmente también trabaja con Manuel La Serna y Lautaro Midón, dos de los jóvenes argentinos que continúan creciendo en el circuito.

La Serna, que estuvo en Neuquén como sparring del equipo argentino de Copa Davis, y Midón compartirán además el dobles en los Juegos Odesur. Couvert trabaja con ambos dentro de un grupo de entrenadores y sigue de cerca un proceso diferente al de Tirante, pero atravesado por la misma lógica: acompañar el crecimiento de jugadores que todavía buscan construir su lugar en el circuito profesional.

Con Tirante, en cambio, la pregunta ya empieza a ser hasta dónde puede llegar. En su equipo evitan convertir el ranking en una obsesión y prefieren avanzar torneo a torneo, aunque existe una referencia que Couvert no esquiva.

“Creemos que Thiago puede ser tranquilamente un jugador Top 30”, aseguró.

Y enseguida dejó una frase que sintetiza cómo observan desde adentro este momento de su carrera: “Creo que lo mejor de Thiago todavía está por venir”.